Biografía

Guillermo Silveira, pintor y escultor

El 11 de Enero de 1922 nació en Segura de León (Badajoz, España) Guillermo Silveira, pintor y escultor,  Medalla Nacional de Bellas Artes (Sevilla, 1970), entre otros importantes galardones. El 11 de Mayo de 1987 Silveira falleció en la ciudad de Badajoz.

“La cuerda rota”

Silveira fue encuadrado por el Museo Español de Arte Contemporáneo, en Madrid, dentro del “intimismo narrativo”*, pues dedicó la parte más fundamental de su obra a la crónica o crítica social: a los operarios peor pagados, a los mendigos, a los músicos ambulantes, a los artistas de circo de carromatos de mulas y, en general, a los que llevan una vida desgraciada, resaltando de ellos su entereza de alma y grandeza humanitaria. Su obra “La cuerda rota” figuró en la guía-catálogo de 1975 y en el catálogo tomo II de 1983 del MEAC con el número P.102.

Guillermo Silveira García nació en Segura de León, pero su niñez y adolescencia las vivió en Sigüenza (Guadalajara), Oliva de la Frontera, Fregenal de la Sierra y Zafra, en la provincia de Badajoz.

Sus inicios

En Sigüenza, Guillermo Silveira se siente atraído por la pintura al observar a pintores franceses post-impresionistas que dibujan del natural el bello castillo de esta localidad y alrededores. Se despierta así su vocación artística.

En Fregenal de la Sierra, Silveira cursa el Bachillerato en el Instituto de la localidad y conoce al profesor Rafael Gómez Catón,  un pintor esencialmente paisajista en la línea de Gimeno, Sorolla y Rusiñol, cuyo método de enseñanza es el academicista y en cuya clase realiza numerosas copias de yesos y bodegones y con quien sale al campo a dibujar del natural. Por otro lado, el insigne pintor frexnense Eugenio Hermoso le inicia en el colorido. Adquiere así Silveira un bagaje académico básico que más tarde ampliará en la Escuela de Bellas Artes de San Eloy, en Salamanca. Estos conocimientos le permitirán luego avanzar hacia un estilo propio, transitando por distintas formas, como el expresionismo, el cubismo, el neo surrealismo…, hasta alcanzar la estética que le consagró: obras subjetivas de fuerte expresionismo figurativo y narraciones intimistas. También se abrió a la abstracción de formas geométricas contenidas para la ejecución de escultopinturas, una faceta que le permitió aunar sus conocimientos en pintura y escultura.

En la técnica de la escultura se inició Silveira en la Escuela Profesional de Artesanos de Badajoz, donde estudió Modelado y Vaciado con el profesor Ángel Zoido.

Tras contraer matrimonio en 1947 en Badajoz, Guillermo Silveira cambió su residencia a Valladolid, donde coincidió con el pintor Manuel Mucientes (1886-1960), pintando ambos del natural en los alrededores del Campo Grande.

Se trasladó luego a Santiago de Compostela, donde residió durante un año e hizo su primera venta de cuadros a particulares. Desde Galicia se fue a Zaragoza donde descubrirá la corriente abstracta y surrealista. Efectivamente, en esta ciudad tuvo lugar la primera exposición de arte abstracto en España, en la que participaron los componentes del Grupo Pórtico. Según su propio testimonio, Silveira realizó en esta época sus primeros ensayos con el neo surrealismo y el expresionismo.

En 1949 y 1950, Silveira residió en Pamplona y al año siguiente se fue a Salamanca, donde se matriculó como alumno libre en la Escuela de Bellas Artes de San Eloy. Recibió clases de Pintura, Escultura, Soldadura, Talla y Dibujo. En el Casino de Salamanca expuso su obra por primera vez, junto a otros alumnos de la Escuela.

Búsqueda y audacia de un artista

Torero

En 1954 volvió a Badajoz donde inició un período de cinco años de búsqueda de un estilo propio. Abandonó el impresionismo y el surrealismo y se sumergió en creaciones intimistas, de realidades humanas inmersas en el mundo laboral (fábricas, estaciones, obras de carreteras, puertos con máquinas abandonadas…, de las que investiga formas, texturas y color, y al mismo tiempo se abre a la abstracción de formas geométricas para la ejecución de escultopinturas.

En 1959, Silveira presenta en Badajoz su primera exposición individual. Muestra al público 31 óleos de escenas de suburbios y paisajes desolados. Hay en su obra personas marginales, emigrantes, trabajadoras humildes, a gruesas pinceladas y mucho empaste, con un modelado tosco de las figuras, de paleta terrosa y grisácea con contrastes muy coloristas. Esta exposición fue recibida por el público “con hostilidad, casi con escándalo”, escribió el crítico Antonio Zoido, quien apostó decididamente por el pintor, resaltando la novedad de su aportación y la valentía en adentrarse en terrenos escasamente frecuentados en el Badajoz de entonces, en los que Silveira “pugna y encuentra a veces su propia originalidad, y eso no es poco”, sentencia el crítico de arte del diario HOY.

También el poeta Manuel Pacheco y el pintor Ismael Caro testimonian su apoyo al nuevo pintor. Así mismo, el arquitecto Francisco Vaca Morales escribe un artículo elogioso, anunciándolo como la esperada renovación del panorama pictórico provincial, junto con Francisco Pedraja y Antonio Vaquero Poblador.

El arquitecto Vaca Morales, director de las obras de restauración y remodelación de la Puerta de Palmas, el monumento más identificativo, junto a la Torre de Espantaperros, de la ciudad de Badajoz, tiene tal confianza en Silveira que le encarga la realización de la talla, en piedra artificial, de la Virgen de los Ángeles, una imagen de estilo barroco,que ocupará la hornacina que mira a la Plaza de los Reyes Católicos. Silveira hace esta obra y los dos bajorrelieves que la escoltan.

En los años siguientes Silveira expone en Mérida y Punta Umbría (Huelva) y de nuevo en Badajoz y concurre a exposiciones y certámenes. Obtiene el Primer Premio de la X Exposición Provincial de Arte (Badajoz, 1962),  Medalla de Cobre de la XX Exposición Nacional de Arte de la O. S. Educación y Descanso (Sevilla, 1962) y Quinto Premio de la I Gran Bienal Extremeña (Mérida, 1963).

A finales de 1963 asiste como representante de la provincia de Badajoz al VI Curso Nacional de Orientación y Especializaciones Artísticas, en Madrid en el que se celebra un concurso con los trabajos realizados por los participantes. El jurado, en el que figuran el crítico Carlos Areán y el poeta José Hierro, otorga el Primer Premio a Silveira por su obra “Payaso triste”. Con motivo de este curso, Guillermo Silveira visita al pintor extremeño Juan Barjola en su estudio de Madrid y ambos entablan una amistad que les motiva a mantener un intercambio epistolar.

Arrecia la polémica

En diciembre de 1963 expone en la Sociedad Económica Amigos del País, en Badajoz. Los paisajes urbanos y fabriles son el tema principal. La exposición fue precedida por un coloquio sobre pintura de vanguardia en el que participa el propio Silveira. Tanto la obra como las opiniones de este artista son acogidas con desagrado por buena parte del público y por algunos artistas locales. En las entrevistas de prensa, Silveira declara que “la causa de muchas oposiciones a mi pintura es el no querer molestarse en comprender el mundo en que vivimos” y “el artista debe ser fiel a su tiempo y correr paralelo a él o adelantarse; lo contrario sería retrógrado, sería negativo, sería morir”.

En la crítica a esta exposición, Antonio Zoido insiste en su apoyo a este artista: “Silveira lo que demuestra es que ha sabido asimilarse muy bien técnicas actuales que se ha incrustado por la vía del buen oficio en las coordenadas de su tiempo”.

 Así mismo,. el poeta y escultor Luis Álvarez Lencero y el escritor Bienvenido del Pino le dedican sendos poemas en su apoyo.

En febrero de 1964 repite exposición en Mérida con 27 obras seleccionadas de muestras anteriores. El periodista Santos Díaz Santillana escribe en el sdiario HOY: “La gente discute su arte, su manera de hacer, sus cuadros, en fin, con calor y apasionamiento (…). Unos describen las obras de Silveira como maravillas de la plástica moderna y al autor poco menos que como un genio incomprendido; otros, al contrario, las califican de ‘marramachadas’, inmersas en el reino del ‘camelo’ y que bordean los límites de lo grosero”.

Reconocimientos externos

Silveira no  se intimida por las críticas y saca sus obras fuera de Badajoz. Participa en una exposición nacional en Logroño y consigue una medalla de bronce y lo hace también como invitado en el Salón de las Artes en Europa, en Bruselas, organizado por el Consejo Europeo de Arte y Estética.

Muestra también obras en la XXV Exposición Manchega de Artes Plásticas, en la XIII Exposición de Otoño de Sevilla y en la colectiva “pintores de Badajoz” celebrada en la VI Feria del Campo, en Madrid.

Tras volver a Mérida en la colectiva “Artistas Extremeños de Vanguardia”, celebrada por iniciativa de Francisco Pedraja y donde expone cuatro escultopinturas, y exponer de nuevo en Badajoz, donde alterna obras figurativas con escultopinturas que son acogidas con expectación, Guillermo Silveira concurre en diciembre de 1965 en la Exposición Nacional de Educación y Descanso celebrada en Valencia en la que se le concede la Medalla de Plata y en la que el escultor valenciano Antonio Sacramento le compra una de las obras (una escultopintura), lo que dará origen  a una relación epistolar entre ambos autores.

En noviembre de 1966 año obtiene Medalla de Bronce en la Nacional de Arte de Educación y Descanso de Barcelona, a la que llevó tres escultopinturas y una obra figurativa y de gran riqueza de materia titulada “Carro de alquitrán con figura”. La noticia de este premio coincide con su nueva individual en Badajoz, en la que abundan los paisajes urbanos y los bodegones y en la que solo presenta dos escultopinturas, hecho que le reprocha el crítico Antonio Zoido: “El principal reparo, que propiamente es una exigencia, a esta exposición es decirle al pintor que no debe hurtar a la contemplación de sus paisanos lo mejor de su arte”.

Pero Silveira solo realizará, hasta su muerte, otras dos exposiciones individuales en Badajoz y en las que no incluyó obras nuevas de ese estilo.

Nueva etapa

En 1967, la Exposición Nacional de Arte de Educación y Descanso se celebra en Alicante y allí manda Guillermo Silveira “Figura y carros”, que es una variación de la obra figurativa que había presentado el año anterior en Barcelona. La obra fue adquirida nada más abrirse la exposición por un señor francés, según le comunicó al autor Luis M. Valenzuela, jefe del Departamento Nacional de Educación Artística de la Obra Sindical Educación y Descanso, quien añadió que este cuadro fue la “vedette” de la muestra. Silveira participó fuera de concurso.

Al pintor le gusta la obra figurativa con influencias expresionistas, en la que destacan lirismo y suavidad en contraste con un trabajo de la superficie pictórica rico en efectos y texturas. Silveira incide en el contenido literario de sus cuadros, casi poético, con argumentos sentimentales y melodramáticos. Y hasta su muerte seguirá con esta línea, aunque en el transcurso realizará algunas esculturas, como el monumento a las Cien Mil horas de Vuelo erigido en la Escuela de Reactores de Badajoz-Talavera la Real, un mural escultopictórico para la sede de la Dirección Provincial de Educación y Ciencia en Badajoz, un mural en mosaico para el pórtico de la iglesia-capilla de las Casas Aisladas de Valdebótoa (Badajoz),  un mural para la Escuela de Formación Profesional de Fregenal de la Sierra (Badajoz) y otro mural para la citada Escuela de Reactores, así como diseñó el monumento dedicado a la Santa Cruz, en Feria (Badajoz).

Su explosión artística

Con la obra figurativa, que encaja dentro del “intimismo narrativo”, alcanza Guillermo Silveira su explosión artística.

“Palomas Blancas sobre Tejado Gris”

En la III Bienal Extremeña de Pintura, un jurado presidido por el prestigioso arquitecto Fernando Chueca Goitia le otorga  el Segundo Premio, y en la IV Bienal se le galardonó el cuadro “Palomas blancas sobre tejado gris” con el Primer Premio y Medalla de Oro. Esta obra pasó a ser expuesta en el Museo Provincial de Bellas Artes de Badajoz, donde aún puede ser admirada.

Silveira fue invitado a participar en exposiciones internacionales colectivas celebradas en Nueva York, Copenhague y Puerto Rico, y dos colectivas en Madrid, organizada una por Televisión Española y la otra por la Obra Educación y Descanso.

En 1968 una de las obras de Guillermo Silveira es seleccionada y mostrada en la Exposición Nacional de Bellas Artes, convocada por el Estado y celebrada en los palacios del Parque del Retiro.

Al año siguiente participa en una exposición de Unicef en Madrid, la Manchega de Artes Plásticas, en Valdepeñas, y en la colectiva “Pintores de Badajoz” en Sevilla.

En 1970 Guillermo Silveira consigue la tercera medalla en la Exposición Nacional de Ate Contemporáneo convocada por el Estado, fase regional Sevilla, donde se le seleccionaron dos cuadros, “La Cuerda Rota” y “Paisaje Urbano”, según aparece en el catálogo general de este certamen (Madrid, 1971). El cuadro premiado, “La Cuerda Rota”, participó en la Exposición de Honor itinerante que recorrió diversas ciudades españolas (1971-72), y quedó en poder del Patrimonio del Estado y luego pasó a los fondos del Museo Español de Arte Contemporáneo (MEAC), en la Ciudad Universitaria de Madrid. En el catálogo de este museo (II volúmen, 1983), “La Cuerda Rota” figura en la sección de Pintura con el número 102.  Al desaparecer este museo por la creación del Centro Nacional de Arte Reina Sofía, el cuadro pasó a formar parte de los fondos de este centro y actualmente se expone en el Museo Provincial de Bellas Artes de Badajoz, que solicitó su depósito y le fue concedido a raíz de la Exposición Retrospectiva de Guillermo Silveira organizada por esta pinacoteca en el año 2009 (26 de Marzo al 31 de Mayo).

En 1972 vuelve a ser seleccionado en la Exposición Nacional de Arte Contemporáneo, en la fase regional celebrada en Sevilla. La obra admitida fue “En una esquina cualquiera”, que fue una de las doce que se mostraron en la sección de Pintura. De los otros pintores admitidos uno era de Málaga y los restantes de Sevilla.

En 1975 participó en tres convocatorias nacionales y consiguió la Medalla de Oro en el II Salón Municipal de Pintura y Escultura de Sevilla, con un jurado presidido por José Camón  Aznar, quien en la entrega de los premios destacó la singularidad, lirismo y  fuerza expresiva de la obra de Guillermo Silveira. Del citado certamen, Manuel Olmedo escribe en ABC, edición Andalucía, el 24 de mayo: “Algunas firmas prestigiosas revalidan maestrías; entre ellas las de Maireles, con una aportación varia y trascendente, y Silveira, cultivador de un poético expresionismo, muy personal”.

1976-1980:

Interviene como jurado en la VI Bienal Extremeña de Pintura, muestra una exposición individual en el Ayuntamiento de Fregenal de la Sierra (Badajoz) y participa en el XXVI Salón de Otoño de Sevilla, en el III Premio Nacional de Pintura “Francisco Gil” de Salamanca, en la Bienal de Pintura “Ciudad de Huesca” y en el I Premio “Cáceres” de Pintura. También se le incluye en tres exposiciones de pintores extremeños, celebrada una en Bilbao, otra en El Cairo (Egipto) y la tercera en Badajoz.

En 1981 se inaugura el mural “La nave Argón”, realizado para la Escuela de Reactores de Badajoz-Talavera la Real. En el acto, el artista habló del génesis de la obra y de sus ideas sobre la pintura mural. Previamente intervino el escritor Evaristo López de la Viesca, quien hizo una semblanza de Silveira.

Últimos años

A partir de 1982, Silveira dirigió la Sala de Exposiciones del Banco de Bilbao en Badajoz, en la que llevó a cabo una labor de promoción de jóvenes autores regionales y nacionales y también mostró la obra de autores consagrados.

Ese mismo año participó en una exposición colectiva en el Instituto de Llerena (Badajoz) y en 1983 el Museo de Bellas Artes de Badajoz le incluyó en la exposición temporal “Tendencias Actuales en la Pintura Extremeña Contemporánea”.

“Hombres y máquinas”", obra que ganó el III Premio Eugenio Hermoso de Pintura (año 1984), en Fregenal de la Sierra (Badajoz).

En 1984 y con motivo de la Semana Cultural Militar de Badajoz realiza una exposición retrospectiva de su propia obra en las salas del Banco de Bilbao, en Badajoz, y en diciembre de este mismo año logró el primer premio en el III Concurso de Pintura Eugenio Hermoso, uno de los más importantes de Extremadura. La obra premiada, una nueva versión de “Hombres y máquinas” ejecutada en otoño de ese mismo año,  es propiedad del Ayuntamiento de Fregenal de la Sierra (Badajoz).

En 1985, el Museo de Bellas Artes de Badajoz incluye el cuadro de Guillermo Silveira  “Palomas blancas sobre tejado gris” en una muestra de sus fondos celebrada en la Casa de España en Amberes (Bélgica) con motivo de Europalia 85.

Con “En una esquina cualquiera” y “Pan humilde”, Silveira participa en la exposición itinerante “Pintores Extremeños” que la Junta de Extremadura muestra desde el 19 de febrero al 25 de mayo de 1985 en diversas poblaciones de la comunidad extremeña. Esta exposición, organizada por la Dirección General de Acción Cultural (su titular era el periodista Gregorio González Perlado), de la Consejerìa de Educación y Cultura, se subtituló “Entre el realismo y la crítica de la realidad” y para ella  se seleccionaron obras de Hermoso, Covarsí, Pérez Jiménez, Pérez Rubio, Lázaro Lozano, Carmona, Narbón y el propio Silveira, éste, junto a Juan José Narbón y Bonifacio Lázaro, como críticos de la realidad. El catálogo de esta exposición es prologado por Antonio Franco, director del Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC), quien resalta que la pintura de Silveira refleja “ese mundo de pobres y de tristes seres marginados”.

En 1985-86 fue miembro del jurado que concedió los premios del VII Salón de Pintores Noveles de la Caja de Badajoz. También participó, con otros artistas locales, en la exposición de apertura de la sala Acuarela, de Badajoz.

Tras su muerte

Guillermo Silveira falleció en Badajoz el 11 de Mayo de 1987. Fue una muerte prematura e inesperada, al poco tiempo de una operación quirúrgica rutinaria. La Sociedad Económica de Amigos del País, dirigida por Francisco Pedraja, le dedicó un sentido homenaje.

En 2009, el Museo Provincial de Bells Artes de Badajoz organizó una exposición antológica de este pintor y escultor. Desde el 26 de marzo al 31 de mayo se expusieron 63 obras. Esta exposición fue la actividad con mayor asistencia de todas las organizadas por el museo en los ocho primeros meses del año.

En 2010 se exhibe la obra “Bodegón de la ventana”, de Silveira, en la Exposición “La Naturaleza Muerta en la Pintura Extremeña”. Museo Provincial de Bellas Artes de Badajoz.

El 17 de mayo de 2012, en la Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País, de Badajoz, hubo una mesa redonda en conmemoración del 90º aniversario del nacimiento de Silveira y el 25º aniversario de su muerte.

Tres exposiciones en el año 2013

En el año 2013, el Ayuntamiento de Fregenal de la Sierra y la Fundación Eugenio Hermoso organizan en el Convento de San Francisco, de la citada localidad de la provincia de Badajoz, una exposición con una selección de obras que obtuvieron el primer premio en los 30 certámenes celebrados hasta ahora del prestigioso Premio Internacional de Pintura “Eugenio Hermoso”. Una de las expuestas fue la titulada “Hombres y Máquinas”, de Guillermo Silveira, que ganó el primer premio en la tercera edición (1984). Esta exposición estuvo abierta desde el 4 deal 15 de febrero y formó parte del programa de actos del 50º aniversario del fallecimiento del pintor Eugenio Hermoso.

También en el 2013, el Museo de Bellas Artes de Badajoz expuso desde el 19 de febrero al 31 de marzo las obras que ha adquirido o le fueron donadas o cedidas en depósito durante los años 2011 y 2012, entre ellas la titulada “Paisaje urbano”, un óleo sobre tabla, sin fecha, firmado por Silveira y donación de la hija mayor del pintor.

Así mismo,  desde el 21 de marzo al 25 de abril, esa misma pinacoteca expuso, dentro del proyecto “Obras de Almacén”, tres esculturas de iconografía religiosa. Una de ellas es una maqueta de un Cristo Redentor que en 1962 Guillermo Silveira hizo para el proyecto de un monumento a los Sagrados Corazones de Jesús y de María que se erigiría, por suscripción pública abierta por el jesuita padre López -conocido popularmente en Badajoz como “Padre Perra Chica”-, en el lugar denominado Cerro Gordo, de la capital de la provincia badajocense. De este proyecto solo conocemos el boceto escultórico del Cristo Redentor (aglomerado de polvo de mármol, 105 x 100 x 36 cm.), recogido del taller por el pintor Francisco Morán Cruz y donado por éste al Museo de Bellas Artes de Badajoz, donde fue restaurado por el escultor Luis Martínez Giraldo.

Miguel Ruiz, diputado de Cultura inaugura la exposición. Junto a él, Francisco Muñoz, director del Área de Cultura; Román Hernández, director del MUBA, y María Teresa Rodríguez, conservadora del museo.

María Teresa Rodríguez Prieto, doctora en Historia del Arte y conservadora del citado museo, señala: “La pieza nos desvela los aspectos expresionistas, tanto en el rostro como en la articulación de las formas corporales, así como la estructura sintética que el artista quiso proporcionar a esta pieza destinada a un espacio público y que son propias de su habitual ejecución figurativa. Como elemento habitual en las piezas escultóricas de la época existe una intención diferenciadora de texturas entre las zonas de la piel, mostrando el Cristo Redentor todo su torso desnudo y liso, en contraposición a los ropajes rugosos conseguidos arañando el material”.

Guillermo Silveira, en unas declaraciones efectuadas en Punta Umbría (Huelva) y publicadas el 11 de agosto de 1962 en el diario Odiel, afirma que este cristo del proyectado monumento al Corazón de Jesús mediría 15 metros de altura y el día 31 siguiente, en otras declaraciones recogidas por el diario Hoy en Badajoz, señalaba que el monumento se completaría con una gran imagen de la virgen dedicada al Corazón de María. Desgraciadamente no contamos con ningún dibujo de este proyecto, que no llegó a realizarse probablemente por la muerte del padre López, el sacerdote jesuita que quería abrir una suscripción pública con la que cubrir el costo de esta colosal obra.

*El MEAC describe el “intimismo”  como el Arte que con factura sencilla recoge escenas de la intimidad familiar o paisajes antiespectaculares o huellas de los quehaceres del hombre.Prefiere, no obstante, presentar realidades neutrales, más que relatar sucesos o situaciones, tal como acontece en el arte narrativo que constituye en ese aspecto un  puente entre el intimismo y la crónica social y la crítica social. (Museo Español de Arte Contemporáneo. Madrid. Guía Catálogo. 1975).

PREMIOS

  • Medalla Nacional de Bellas Artes, por la obra “La cuerda rota”. Sevilla, 1970.
  • Medalla de Oro del II Salón Municipal de Pintura y Escultura Pintura de Sevilla, por la obra “En una esquina cualquiera”. Sevilla, 1975.
  • Primer Premio y Medalla de Oro de la IV Bienal Extremeña de Pintura, por la obra “Palomas blancas sobre tejado gris”. Plasencia (Cáceres), 1970.
  • Primer Premio “Eugenio Hermoso”, por la obra “Hombres y máquinas”. Fregenal de la Sierra (Badajoz), 1984.
  • Segundo Premio de la III Bienal Extremeña de Pintura, por la obra “La cuerda rota”. Badajoz, 1968.
  • Medalla de Bronce de la Exposición Nacional Sindical de Barcelona, por la obra  “Estructura nº 6”. 1966.
  • Medalla de Plata de la Exposición Nacional Sindical de Valencia, por la obra “Estructura ascendente y espacio”. 1965.
  • Medalla de Bronce de la Exposición Nacional Sindical de Logroño, por la obra  “Altos hornos”. 1964
  • Primer Premio del VI Curso-Concurso Nacional de Orientación y Especialización Artística, por la obra “Payaso triste”,  Madrid, 1963.
  • Premio Ayuntamiento de Cáceres en la I Bienal Extremeña de Pintura, por la obra  “Cerro de los humildes”. Mérida (Badajoz), 1963
  • Premio de Honor de la Exposición Provincial Sindical, por la obra  “Cruce de calles”. Badajoz, 1962.
  • Medalla de Bronce de la Exposición Nacional Sindical de Sevilla, por la obra “El puente”. 1962.
* Este resumen de la biografía de Guillermo Silveira ha sido realizado a partir del trabajo firmado por Diego del Moral Martínez, Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, y publicado en el libro-catálogo de la exposición retrospectiva que el Museo Provincial de Bellas Artes de Badajoz le dedicó al pintor y escultor entre los meses de Marzo y Mayo del año 2009. Este trabajo ha sido completado en 2012 con nuevos datos reunidos por Fernando Saavedra Campos, periodista y yerno del artista.

 

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