Presentación

La Diputación de Badajoz presentó desde el 25 de febrero al 15 de marzo de 2014 la exposición Huellas de Guillermo Silveira. La muestra reunió pinturas y esculturas de siete reconocidos artistas residentes en Badajoz, a los que les une la condición de haber sido alumnos de la Escuela de Artes Adelardo Covarsí y discípulos de Guillermo Silveira, galardonado pintor y escultor extremeño que fue profesor de Vaciado y Modelado de esa institución docente.

Los siete artistas plásticos y otra compañera de estudios, que aporta una composición poética, se reunieron para rendir homenaje a su maestro, que en todos ellos dejó alguna huella. De ahí el título de esta exposición. Pero este homenaje lleva implícito, además, el reconocimiento a la labor de una Escuela, la Adelardo Covarsí, copatrocinada por la Diputación Provincial de Badajoz y el Ayuntamiento de la ciudad y que desde su fundación, en 1876, y hasta los años 80 del siglo XX fue el principal centro de formación artística en nuestra provincia.

Silveira fue profesor de la Adelardo Covarsí desde 1974 hasta 1987, año en que falleció. Su modelo de enseñanza tuvo dos objetivos principales: que los alumnos perdiesen el miedo a los materiales, animándoles a experimentar con todo aquello que pudiera valer para pintar, modelar o esculpir, y que supieran lo importante que es la gestación de la idea, para que actuasen como creadores desde antes de empezar a trabajar la obra.

Guillermo Silveira, que irrumpió en Badajoz como artista enarbolando la bandera de la libertad,  para romper con el arte costumbrista que imperaba entonces en esta provincia, se esforzó no para crear escuela, sino para  que sus alumnos hallasen la libertad creativa y se integraran en las corrientes de su tiempo. Y esto lo hizo no solo en el ámbito de la escultura sino también en la de la pintura, transmitiéndoles que la distinción entre ambas disciplinas es tan sutil que ni siquiera vale la pena abordarla.

Las obras que nutren la exposición nos demuestran que el profesor logró su empeño: la dispersión de los métodos y los estilos resaltan la concepción de la individualidad, lo heterogéneo y multidisciplinar de estos creadores. Alumnos del mismo maestro. Siete artistas de los que podemos ver alguna obra inicial e intermedia y otras que han realizado para esta ocasión tan singular.

Además de las obras de estos artistas, mostramos dos pinturas de Guillermo Silveira, ambas de la serie más galardonada de este pintor y escultor extremeño. A sus propietarios les agradecemos esta señalada colaboración. Niños olvidados, expuesta en el año 1984, y El violinista apasionado, nunca exhibida en público hasta ahora, pertenecen al intimismo narrativo, que en Silveira se adentra en la crónica o crítica social al dedicar la parte más fundamental de su obra a los operarios peor pagados, a los mendigos, a los músicos ambulantes, a los artistas de circo de carromatos de mulas y, en general, a quienes llevan una vida desgraciada, resaltando de ellos su entereza de alma y grandeza humanitaria.

Lourdes Román Aragón

Conservadora del Museo de Bellas Artes

Responsable de la Sala de Exposiciones de la Diputación

 (Recogido del Catálogo de la Exposición, editado por el Área de Cultura y Deporte de la Diputación de Badajoz)

Guillermo Silveira en la exposición

 

 NIÑOS OLVIDADOS

1980.Óleo sobre lienzo. 130×100 cm. Colección particular. Hasta ahora sólo se exhibió en  público en la exposición antológica de Silveira celebrada en la sala del Banco de Bilbao en Badajoz, 1984.

 EL VIOLINISTA APASIONADO

1985. Óleo sobre tela. 116 x 77. Colección particular. Hasta ahora nunca había sido presentado en  público. Se trata de la cuarta y última versión realizada por Silveira sobre el mismo  motivo y con el mismo título. Las tres anteriores son otros dos óleos y un grabado.

Para esta exposición se han seleccionado dos obras de la serie figurativa de Silveira: los óleos sobre lienzo Niños olvidados (1980) y El violinista apasionado (1985), que realizó para sendos coleccionistas particulares de Badajoz, los cuales se suman a este evento cediéndolas para su exhibición pública. En el caso de la segunda es la primera vez que se expone públicamente. La primera ya participó en la exposición antológica de Silveira celebrada en 1984 en Badajoz, pero no en la que en 2009 organizó el Museo de Bellas Artes pacense y que fue la actividad del MUBA más concurrida en los ocho primeros meses de ese año, superando, incluso, en número de asistentes al tradicional ciclo de música de jazz. La serie figurativa es la que más éxito le dio a Guillermo Silveira. A esta serie pertenecen las galardonadas obras La cuerda rotaEn una esquina cualquiera, Palomas blancas sobre tejado gris y Hombres y máquinas.

José Camón Aznar felicita a Guillermo Silveira al entregarle la Medalla de Oro del II Salón Municipal de Pintura de Sevilla, en 1975, por la obra “En una esquina cualquiera”.

Alumnos que participan

De Alfonso Doncel, Milagros Galán, Rafael Morera, Ángel Luis Pérez Espacio, Luis Piris, Rafael Sánchez y Francisco José Vaz, todos ellos alumnos de Silveira en la Escuela Adelardo Covarsí y actualmente artistas ya de reconocido prestigio, se han seleccionado pinturas y esculturas para esta exposición. A ellos se suma con la poesía La huella la escritora Inmaculada Chacón Lima, que también fue alumna pero que ya no practica la pintura ni la escultura con fines expositivos.

Los pintores y escultores mencionados aportan cada uno una obra para ilustrar cómo fueron sus principios. A este fin, algunos nos traen piezas que ejecutaron mientras estudiaban con Guillermo Silveira. Otros no conservan realizaciones de esa época, pero nos ofrecen otras que fueron hechas algún tiempo después siguiendo las técnicas y consejos que recibieron del maestro. Además, se han seleccionado algunas de sus obras más significativas y completan la muestra otras creadas, entre los años 2012 y 2014, expresamente para esta exposición.

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