Capilla de las Casas Aisladas

Los murales de Valdebótoa, una obra para la nada

El pintor-escultor realizó un gran esfuerzo artístico para decorar una capilla que nunca ha sido tal y que, usada solamente para cuadras y gallinero, ya no tiene cubierta y amenaza ruina total

La capilla-iglesia de las Casas Aisladas de Valdebótoa, en su estado actual.

Julio de 1967. Guillermo Silveira hablaba con Tomás Rabanal Brito, reportero del diario HOY, de Extremadura, sobre su más reciente obra: los murales-mosaicos del pórtico de la capilla que el Instituto Nacional de Colonización construyó para las Casas Aisladas de Valdebótoa del sector O, en la margen derecha del río Gévora. Era una dotación urbanística de uso religioso para una población aislada y reducida a unas pocas casas y personas, por lo que no iba a utilizarse jamás para ese fin. El edificio, en desuso, acabó por ser convertido en cuadras y gallinero. Y para “tan alto menester” se encargó a un gran artista la decoración del porche. El designado fue Silveira que, sin duda, no pensó que su trabajo no serviría para nada y que su obra artística quedaría en el olvido y a merced del deterioro que sufriría una edificación fuera de lugar y cuyo aprovechamiento final sería el de albergar gallinas y caballerías. No pensó en ello y Silveira aceptó el trabajo y puso en él su alma de artista, sin menoscabar esfuerzo, como nos cuenta Florentino Rodríguez García, el jovencito mencionado por el pintor-escultor en la entrevista periodística y a quien le hemos mostrado las fotografías del estado actual de los murales.

Mosaicos en el porche de la capilla. En primer término, una pareja de campesinos en la adoración del Belén; al fondo, los Doce Apóstoles y el Espíritu Santo.

Hoy, esa capilla-iglesia, que nunca fue bendecida ni inaugurada, ya no tiene techo y sus agujereados muros pronto caerán a tierra. Allí, en el porche aún se vislumbran los Doce Apóstoles y el Espíritu Santo y Belén, los dos motivos que Silveira eligió para sus mosaicos. Pero no durarán ya mucho.

Rabanal Brito y Silveira

Aquel mes de julio del año 1967, recién terminada su obra, Tomás Rabanal Brito y Guillermo Silveira hablaban de ella:

R. B.: ¿Qué haces ahora?

G.S.: Dos murales-mosaicos de 18 metros cuadrados a base de mármol, cemento y piedra. Son dos paramentos exteriores con destino al porche de la iglesia de las Casas Aisladas de Valdebótoa.

R.B.: ¿Por encargo?

­G.S.: Sí, de la Delegación del Instituto Nacional de Colonización de Badajoz y a través del arquitecto señor Mancera Martínez.

R.B.: ¿Qué es esa obra de Silveira?

G.S.: Son dieciocho figuras realizadas con expresionismo de nueva figuración. El tema primero lo constituyen los Doce Apóstoles y el Espíritu Santo; el tema segundo, Belén.

R.B.: ¿La obra está terminada?

G.S.: Pues sí. Han sido 45 días de trabajo a razón de nueve a diez horas diarias, en horas y días fuera de mi trabajo oficial.

R.B.: ¿Qué has sentido durante la realización de tu nueva obra?

G.S.: He visto llegar las heladas de enero y cuarenta grados contra la pared en junio. He recorrido muchos kilómetros diarios cada vez que marchaba al trabajo.

R.B.: ¿Qué más?

G.S.: Me he sentido desanimado algunas veces; pero más animado la mayoría. También he sentido dos cansancios: el material y el espiritual.

R.B.: ¿Y el paisaje de esos nuevos pueblos?

G.S.: Todo maravilloso, nuevo. He oído cantar al labrador; he visto amaneceres y anocheceres y alguna encina solitaria sirviendo de hito al horizonte.

R.B.: Bueno, pero ¿la nota humana?

G.S.: Sí, también: un jovencito me llevaba piedrecillas del lecho transparente del río y yo las iba poniendo con devoción en el mural. Allí queda todo para que el hombre de mañana lo recuerde como un hito pequeñito de la historia nueva de un nuevo pueblo que comenzaba a escribirse sin pluma ni papel.

“Belén”, el mural-mosaico de la derecha del porche.

¡Qué tiempos aquellos…!

Estos son los recuerdos de Florentino Rodríguez García, quien, de jovencito, ayudó a Guillermo Silveira en la construcción del mural y, lo que es mucho más importante, haciéndole compañía en aquel solitario lugar donde trabajaba en la decoración del porche de la iglesia:

 “El prestigioso arquitecto de Badajoz señor Mancera le encargó a nuestro gran artista pintor y escultor Guillermo Silveira García-Galán, cubrir, justo en la entrada de la Iglesia de las Casas Aisladas de Valdebótoa (Badajoz), un muro de dieciocho metros cuadrados, con dos mosaicos representando en la parte izquierda Los Doce Apóstoles y el Espíritu Santo y en la derecha el Belén. Esto se dice en dos renglones, pero entonces, en 1967, realizar ese trabajo para este artista era una auténtica odisea. Silveira carecía de medio propio para el transporte, por lo que el desplazamiento diario lo hacía en el autobús de línea. La Estellesa lo dejaba en Valdebótoa. Yo iba allí montado en una pequeña Guzzi de segunda mano.  Nos veíamos en la cantina de Rosario y tomábamos un cafetito. Cumplido este protocolo nos montábamos en la moto. Silveira pesaba unos 114 kilos y yo 63. En la motocicleta teníamos que circular durante unos tres kilómetros por una pista de tierra. ¡Cuánta destreza y equilibrio había que hacer para recorrer el camino!

Julio de 1967. Guillermo Silveira junto al mosaico "Los Doce Apóstoles y el Espíritu Santo", situado a la izquierda del porche.

Una vez en el lugar de trabajo, poníamos manos a la obra. El material a utilizar era mármol de diversos colores que habíamos recogido en la marmolería de su gran amigo Nieto, situada en Badajoz, a la entrada de la carretera de Valverde, al lado del Cuartel de Menacho. También se usaban cantos rodados del río, arena y cemento.  Mi misión, como discípulo del maestro, era llevar en la moto, desde Badajoz, el saco con el mármol, recoger en el Gévora las piedras de río y colaborar en la construcción del mosaico. El mármol lo partíamos en trocitos, según el tamaño y forma que se precisaba.

Allí comíamos sentados en el suelo, con nuestras ‘merenderas’, compartiendo los alimentos. Era el momento de comentar la obra y deleitarnos a medida que se iba avanzando.  Daba gusto oír a Silveira, hombre culto, humilde, poético, temperamental y con una fuerza artística pasional fuera de lo normal. Fue, para mí, una experiencia inolvidable.

Es una pena que tanto trabajo haya sido inútil. Es cierto: nunca debió hacerse esta obra artística en un lugar tan apartado. Pero entonces no parecía que el arte se iba a quedar para contemplación de gallinas y caballerías, como muestran las fotos, que a la vez reflejan el abandono, la falta de respeto y la consideración a esta gran obra de Silveira, desconocida por casi todos.”

Abril de 2012. Vista general de la iglesia-capilla de las Casas Aisladas (Sector 0) del poblado rural de Valdebótoa, en Badajoz.

 

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6 respuestas a Capilla de las Casas Aisladas

  1. Rabanal dijo:

    Soy Pepe Rabanal. Lamentable el caso, como tantos otros.
    Conservo un par de fotografías originales del reportaje en cuestión. Si conseguimos que el mosaico se traslade, puede que sean de ayuda para el trabajo. Ahora me pongo a localizarlas en el archivo.
    Entiendo que Valdebótoa – precioso pueblo del que ya casi me considero natural, por la gran cantidad de amigos que tengo allá- como pedanía de Badajoz, debería gozar de la misma atención por parte de tanta asociación amiga y cultural, que se manifiesta por estos pagos por cosas mucho menos importantes.

  2. DavidSaavedra dijo:

    Creo que las instituciones deberían apoyar la idea de trasladarlo a la fachada de una iglesia o parroquía de alguna población cercana. El problema es el coste de traslado, que tiene que ser elevado. Es un trabajo complejo desmontar y volver a restaurarlo, o simplemente trasladar el muro completo sin dañar nada de la estructura.
    Ojalá podamos hacer algo antes que la propia naturaleza decida terminar con esta auténtica obra de arte.

  3. Gaia dijo:

    Podríamos hablar con las autoridades pertinentes para intentar sacar el mural de ahí y colocarlo en el lugar que le corresponde: a la vista de todos. Esto es cultura extremeña!
    ”Flores, pájaros y estrellas nunca me digáis adiós”

  4. Florentino dijo:

    Tuve el mejor MAESTRO y fuí según él, en la época de los 60, su discípulo predilecto.Un gran GENIO CONTEMPORÁNEO y una persona ENTRAÑABLE, para mí, INOLVIDABLE.

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